El mercado europeo del acero se encuentra estancado desde hace tiempo debido a diversos factores, con una actividad transaccional reducida. Los costes energéticos sin precedentes ejercen una presión creciente sobre los precios del acero, mientras que la debilidad de sectores clave consumidores y la inflación merman los beneficios de las mayores acerías europeas. La elevada inflación ha afectado gravemente a la financiación, aumentando la presión financiera y obligando a las acerías europeas a cerrar, incluso en plena recesión. ArcelorMittal, por ejemplo, ha tenido que cerrar plantas debido a los costes, a pesar de estar buscando formas de reducir el consumo energético. Es posible que en el futuro, cada vez más acerías se trasladen a países con menores costes de producción en respuesta a la posible escasez de energía o materias primas y a la incertidumbre sobre las futuras condiciones económicas. Por ejemplo, el coste de fabricación en Polonia es aproximadamente un 20% inferior al de Alemania. En la economía de Asia-Pacífico, India e Indonesia también presentan ventajas competitivas respecto a otros países. Por ahora, los costes energéticos siguen siendo la máxima prioridad y se prevé que los cierres continúen hasta que la macroeconomía se estabilice y mejore.
Fecha de publicación: 21 de octubre de 2022
